Los orígenes de IBM datan de 1911, cuando en la ciudad de Nueva York surge Computing-Tabulation-Recording Co. (CTR). Hoy día cumplen 60 años de activa prescencia en Venezuela.

Corría el segundo año en el gobierno constitucional del general López Contreras, y Caracas respiraba aires de renovación pasada la dictadura de Juan Vicente Gómez. El centro de la ciudad dejaba de ser el lugar residencial de las familias pudientes, iniciada la mudanza a El Paraíso, que ya se había consagrado como la urbanización de la "alta sociedad".

En 1938, la aprobación de la Ley de Hidrocarburos por parte del Congreso nacional evidenciaba el surgimiento de la Venezuela petrolera de estos tiempos, mientras que grandes acontecimientos como la unión de Maracaibo al resto del país mediante un puente sobre el lago daban qué hablar en plazas y esquinas en la Caracas pueblerina de ese año.

Y fue justo el 18 de enero cuando se fundó la Compañía Anónima Watson de Máquinas Comerciales. Ubicada en la esquina de Ferrenquín, la oficina contaba con siete empleados y tenían a su cargo la representación de máquinas de contabilidad, relojes de oficina y fechadores de la firma norteamericana International Business Machines, reconocida hoy como IBM.

Los orígenes de IBM datan de 1911, cuando en la ciudad de Nueva York surge Computing-Tabulation-Recording Co. (CTR), fruto de la fusión de The Tabulating Machine Co. ­compañía de tarjetas perforadas­, International Time Recording Co., Bundy Manufacturing ­ambas fabricantes de relojes marcadores de tiempo­ y Computing Scal Co., empresa fabricante de balanzas y cortadoras de alimentos.

En 1924, el 13 de febrero para ser exactos, TJ Watson ­presidente, gerente general, fundador y mentor de la cultura corporativa de esta compañía­ anunció el cambio de denominación comercial de la firma. Para esa fecha la nueva IBM ya contaba con operaciones comerciales en varios países fuera de los Estados Unidos.

En Venezuela este cambio de nombre no se produce hasta 1947. Para esa fecha la representación había establecido una planta de tarjetas en Caracas en 1941, y una oficina de servicios en 1946.

 

La primera computadora de Latinoamérica

Al cumplir 60 años de presencia en el mercado local, IBM de Venezuela cuenta en su haber la primera implantación de un sistema de cómputo en el subcontinente. En 1957 el país estaba revuelto en momentos cuando el dictador Marcos Pérez Jiménez daba un duro golpe a los ímpetus democráticos del país, al declararse ganador de un plebiscito en el que se decidiría su permanencia en el poder. El rechazo popular se manifestaba por doquier: disturbios en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello y varios liceos del país marcaban la convulsión de aquellos días cuando IBM de Venezuela instalaba el Sistema IBM 650.

Este modelo de cómputo constituía la segunda incursión de la firma en el negocio informático desde 1953, año en que presentó su novel modelo 701. Al cierre de la década, el modelo 650 era el más utilizado en el mundo con más de mil 800 sistemas instalados. Avance que continúa con el lanzamiento del computador 1401, en 1959. Para mediados de los años sesenta la base instalada de IBM en el mundo se estimaba en unas 18 mil unidades. En esos años la subsidiaria criolla contaba ya con sucursales y oficinas de servicios en Maracaibo y Valencia.

En 1964, Raúl Leoni se juramentaba como nuevo presidente de la República y se enrumbada hacia un nuevo período democrático. Entretanto, IBM de Venezuela hacía eco del lanzamiento de la primera familia de computadoras compatibles desarrolladas en el planeta: el Sistema 360.

"Compatibilidad" era la palabra clave de lo que la revista Fortune calificó como "la aventura IBM de 5 mil millones de dólares". Los 360 lograron establecer los estándares en los macrocomputadores hasta nuestros días. Eran los primeros sistemas que utilizaban el mismo software y periféricos. Más de tres millones de instrucciones conformaban el Sistema Operativo/360, y a finales de 1966 la firma producía cerca de mil sistemas al mes.

Al inicio de la década de los setenta los computadores centrales tomaban el mundo en tres mil áreas de negocios y de la ciencia, mientras que cerca de 80 empresas proveedoras de tecnología competían en el mercado con más de 200 nuevos productos similares al pionero 360.

 

La revolución de los ochenta

En 1978, IBM de Venezuela adquiría la edificación que le había servido de sede desde 1972, ubicada en Chuao. El candidato presidencial del Partido Socialcristiano Copei, Luis Herrera Campins, era reconocido como vencedor en los comicios electorales de ese entonces. Un año más tarde la presidencia de la República otorgaba a once empleados de la subsidiaria la Medalla al Mérito en el Trabajo. Mientras, en los laboratorios de la firma en los Estados Unidos se cocinaba el desarrollo tecnológico que daría un nuevo giro a la industria: el computador personal.

La primera PC IBM contaba con un procesador Intel 8088 de 4.77 MHz, revolucionario para aquella época, pero 40 veces más lento que un actual Pentium de 200 MHz. Su capacidad alcanzaba 16 KB de memoria, algo similar a 50 hojas mecanografiadas a un espacio.

Sus presentaciones incluían la primera opción de un sistema básico para el hogar conectado a una grabadora de casetes ­como fuente adicional de almacenamiento de datos­ y a un televisor por mil 565 dólares. Otra alternativa de mayores rendimientos contaba con memoria de 64 KB, una sola unidad de disquetes y un monitor por 3 mil dólares, mientras que el tope de la oferta ­pensada para empresas­ adicionaba a lo anterior un sistema de impresión por 4 mil 500 dólares.

Pero no es sino hasta el 8 de marzo de 1983 cuando la empresa presenta el computador personal XT. Este modelo posee nueve veces más capacidad de memoria que su antecesor, y DOS 2.0 para soportar disco duro y archivos jerárquicos. Ese mismo año, el modelo PC XT 370 muestra una técnica de ventanas para obtener información de varias fuentes.

Durante 1984 IBM anuncia una computadora personal portátil, y la PC At, que marca un nuevo estándar con procesador 286 y real computación 16 bits, adaptador EGA y floppies de 1.2 MB de densidad cuádruple.

Un año más tarde existían 150 fabricantes de computadores personales en los Estados Unidos, dándose inicio a la vertiginosa carrera por el predominio de este mercado en cuanto a rendimiento tecnológico y desarrollo de software.

 

Alta velocidad

En los últimos diez años la industria de la tecnología de la información (TI) ha experimentado la mayor cantidad de cambios y giros en el posicionamiento de las empresas proveedoras. Actualmente, la competencia entre las compañías TI es tan asombrosa que no queda tiempo para los bombos y platillos para cada desarrollo. En este sentido, IBM cuenta con un récord que casi llega a las dos mil patentes registradas ante la Oficina de Patentes y Marcas Comerciales de Estados Unidos cada año.

IBM de Venezuela no queda fuera en este aporte tecnológico. Walter Cunto, profesional con una trayectoria de casi 20 años en la industria, y una importante posición en la subsidiaria de IBM en Venezuela, obtuvo el reconocimiento de la casa matriz ­Outstanding Innovation Award­ por la creación de dos sistemas de procesamiento reconocidos como innovaciones por el ente oficial norteamericano.

El primero de ellos es un chip que perfecciona algoritmos para cualquier tipo de cálculo matemático, y el otro sistema de aplicación específica potencia la velocidad de cómputo de grandes volúmenes de información. En la trayectoria de Cunto vale destacar la existencia de 40 publicaciones en el campo de la ciencia y la creación de una base de datos atómica que usan hoy en centros de investigación en Venezuela y los Estados Unidos (el IVIC, la NASA, Harvard y la Universidad de Ohio).

En los albores de un nuevo siglo, el proyecto empresarial de Watson se mantiene al ritmo de una realidad marcada por la globalización comercial y económica que signan el imperio de las redes en todo el mundo. De cara al mercado local, Dámaso Quintana, presidente de IBM de Venezuela, afirmó que la compañía cumple 60 años con la convicción "de que este año se reforzará el crecimiento económico del país y que definitivamente el empresariado está consciente de la importancia de invertir en tecnología para contar con ventajas comparativas en un mercado cada vez más globalizado".

Adolfo Manaure

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