La principal dificultad con que tropieza una gerencia de informática para mejorar la red de datos de la corporación es mantener la compatibilidad de la plataforma existente en hardware y software con las nuevas inversiones en tecnología. Cambiar los sistemas puede causar un caos extremo a nivel operativo, sin contar con los enormes gastos de reposición de equipos y programas, y el reentrenamiento de los usuarios que implica el proceso.

Para IBM esta realidad se convierte en un filón de negocios. El International Networking Center de IBM, ubicado en Carolina del Norte, en el famoso triángulo Durhem-Chapel Hill-Raleigh, lugar con mayor concentración de Phd's por kilómetro cuadrado del mundo, concentra sus esfuerzos en este sentido.

El resultado: la nueva línea de productos que IBM lanza al mercado bajo las denominaciones 8210 MSS Server y 8260 MSS Module. Se trata de switches ATM (Asyncronous Transfer Mode). Estos modelos sustituyen a los enrutadores (routers) tradicionales y cuentan con el software y firmware (software grabado en los circuitos y chips) capaces de lograr comunicaciones a velocidades de hasta 622 megabits (se espera que en un año lleguen a ¡2 gigabits!) con otras redes bajo sus propios protocolos (TCP/IP por ejemplo). La intención es facilitar el desarrollo de redes virtuales que pueden englobar máquinas a miles de kilómetros, algo que sólo se podía realizar en áreas geográficas restringidas.

Cada uno de estos productos cuenta con funciones que en el pasado realizaban hasta 4 dispositivos de manera independiente: emulación de redes LAN, servicios ARP para direcciones IP, administración de redes virtuales y router-bridge.

La coexistencia de distintos protocolos sobre un solo dispositivo conectado a una columna vertebral ATM es la clave de IBM para el funcionamiento de las redes virtuales. Para lograr esto, los switches ATM se basan en varias tecnologías que permiten asignar el ancho de banda disponible a los distintos requerimientos de la red de manera dinámica ­según sea necesario­ a partir del control sobre estadísticas de uso.

Este nivel de inteligencia presente en los equipos permite asegurar un tiempo de respuesta óptimo a cada aplicación, incluso en aquellas tareas dependientes del tiempo como la transmisión de video y voz, o las transacciones bancarias.

Esta solución está orientada a las grandes organizaciones que, con varias sucursales dentro y fuera de su país, pueden establecer redes virtuales departamentales, sin importar bajo cuál arquitectura trabajan en cada localidad. Adicionalmente, para el mercado corporativo estos equipos significan una evolución a los recursos ATM sin la necesidad de cuantiosas inversiones, mientras que para los usuarios de la red la operación es completamente transparente.

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