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Para el año 2005 se estima que en el mundo existan cerca de 2.400 millones de abonados a sistemas de comunicación celular. Esto significa que hoy existen menos de 10 por ciento de los usuarios que demandarán este tipo de servicios en el mediano plazo. A la par de esta tendencia, la convergencia de tecnologías de la información y las comunicaciones han dado paso a un gran número de nuevas aplicaciones que distan de las sencillas modalidades de telefonía inalámbrica que brindaban los dispositivos analógicos basados en estándares AMPS. En una segunda generación digital, hoy los teléfonos celulares constituyen pequeñas unidades de información capaces de reconocer comandos de voz, enviar y recibir mensajes de texto, procesar datos en aplicaciones de agenda, directorio telefónico, calculadora, entre otras.
El impacto generado por internet, y la creciente capacidad en anchos de banda para la transmisión de archivos de variados formatos (texto, audio, voz y video) a través de redes, ha hecho girar la mirada de la tecnología hacia estos terminales celulares como el punto de acceso a la información más personal, sobrepasando las aplicaciones actuales. Cobra más fuerza entonces la idea de una nueva generación de dispositivos inalámbricos, con capacidades para realizar llamadas de voz con cobertura planetaria, obtener y cargar información desde internet, recibir noticias desde un proveedor de contenidos, así como boletines con despliegues de video y audio en línea. Una maravilla del futuro, de transmisión móvil de datos en altas velocidades, que se ha dado por llamar la tercera generación inalámbrica, o 3G.
Recientemente, las compañías Lucent Techonologies y Vodaphone anunciaron haber realizado las primeras llamadas de prueba usando una tecnología global de tercera generación (3G) bajo el estándar de comunicación inalámbrica CDMA (Acceso Múltiple por División de Código). Asimismo, la operadora japonesa de telefonía celular NTT DoCoMo anunció la adopción de un estándar de banda ancha WCDMA, que en nada se acerca a la idea de un CDMA ampliado, en sus proyectos de servicios de 3G, los cuales podría comenzar a operar en unos 18 meses. Por su parte, Europa maneja una propuesta a partir del estándar de comunicaciones inalámbricas dominante en estos mercados, el GSM. Las redes de comunicación inalámbrica en todo el mundo han evolucionado impulsadas por los servicios de telefonía celular. Sin embargo, en cada país, en cada mercado, y en cada gobierno, han funcionado distintas realidades y regulaciones que han dispuesto un complicado mapa de estándares de comunicación, y tecnologías de conexión analógica y digital: AMPS, DAMPS, TDMA, CDMA, GSM, más los sistemas de comunicación satelital.
En un intento por visualizar el futuro, en 1985, la Unión Internacional de Telecomunicaciones planteó la necesidad de un estándar común para hacer posible que cualquier persona en cualquier lugar del mundo obtuviera la posibilidad de comunicarse de manera móvil y con un mismo número: el sistema IMT 2000 (Internacional Mobile Telecomunications, o Telecomunicaciones Móviles Internacionales). Este fue el cimiento de lo que hoy se puede denominar como 3G. Sin embargo, lo que UIT quizás no previó es que razones de mercado, regulación y tecnología, harían un poco compleja la definición de este parámetro común para las comunicaciones inalámbricas globales. Es más, para mediados de los ochenta nadie podría prever que esta necesidad mundial de conexión se vería aderezada por la amplia difusión de internet y la transferencia de datos por medio de protocolos IP, que hace posible la transmisión en línea de voz, video y audio. Los mercados quieren explotar aún más estas capacidades y hacerlas llegar a dispositivos móviles como un teléfono celular.
La llegada de la tercera generación móvil se complicó, y aunque nadie duda de su inminencia para mediados de la próxima década, es muy interesante el camino que resta por recorrer. Carlos Zárate, director de Relaciones Gubernamentales e Institucionales para Latinoamérica y el Cono Sur en Motorola, comenta hoy que la geopolítica de las comunicaciones inalámbricas pone tres opciones a la 3G, promovidas por los tres mercados más importantes del planeta: Japón-Asia, Europa y las Américas. "Tenemos tres regiones diferentes, con mercadeos, requerimientos regulatorios y tecnologías igualmente disímiles. Todas presionan por el dominio, como ocurrió durante la primera generación de tecnología celular inalámbrica, y la actual segunda generación de tecnología digital celular, donde el mundo se reparte entre estándares PCS, CDMA TDMA y GSM", dice Zárate. El mercado japonés, con sus 55 millones de abonados a servicios de comunicación celular, lleva la delantera en materia de 3G. Las razones están dadas por la creciente demanda y una saturación en las bandas del espectro disponibles.
"El gobierno japonés decidió adoptar la 3G antes que el resto del mundo, de tal forma que los grandes usuarios, 7 u 8 millones de esos 55, migren a la transmisión de datos en alta velocidad y la internet móvil, y así liberar espacio en la categoría de servicios básicos celulares", comenta Zárate.
Esto también da una posición de ventaja a la industria japonesa de las telecomunicaciones, la cual desarrolla un estándar sui géneris de banda ancha para el flujo de datos de alta velocidad bajo la denominación de WCDMA (Wideband CDMA).
Los europeos se animan hacia una dirección similar, con una versión WCDMA algo distinta de la japonesa, como un camino evolutivo del estándar GSM.
"La tecnología GSM provee servicios de comunicación inalámbrica a un total de 80 millones de personas en todo el mundo. GSM tiene 65 por ciento del mercado de teléfonos celulares que agrupa a unos 300 millones de abonados", afirma Ricardo Silva, gerente de mercadeo de producto en Nokia de Venezuela.
Ante esta correlación de fuerzas, desde Estados Unidos surge una "tercera vía" que impulsa las capacidades del actual estándar IS95 (CDMA), bajo la denominación de CDMA 2000. Ante tanta confusión de siglas, lo importante es reconocer que todas las opciones suponen la necesidad de un acuerdo, aún más si se considera que en regiones como Latinoamérica la realidad del mercado evidencia la convivencia de todas las tecnologías disponibles, y la lógica supone que la 3G no puede exigir "el reemplazo de la infraestructura desarrollada en esta 2G de telefonía celular digital", afirma Silva.
La situación actual induce a la idea de que una convergencia de estándares entre Japón y Europa podría determinar el liderazgo mundial. "Primero aparecerá el estándar japonés que puede llegar a unificarse con el europeo, porque va a tener madurez para insertarse tanto en Europa y en Estados Unidos. La industria japonesa apuesta por ello", afirma Zárate.
¿Qué pasará con Latinoamérica? Las operadoras tendrán una respuesta de 3G. Posiblemente se tendrá que elegir entre dos alternativas.
Entretanto, ¿qué podemos esperar de la 3G?: aplicaciones que anularán nuestra capacidad de asombro, y nuestra fórmula de trabajo. Tan sólo un ejemplo. Para realizar este reportaje, el redactor que suscribe tuvo que realizar varias entrevistas, trasladarse a su oficina, procesarlas y transferir los archivos de textos con sus imágenes al departamento de edición, y de allí se graficaron las páginas que junto al resto de la revista se enviaron a una imprenta para que pudiese llegar un producto editorial a sus manos.
En el futuro escenario de las comunicaciones inalámbricas, este redactor podría establecer una videoconferencia desde un terminal celular con los entrevistados, tomar segmentos de audio y video de las entrevistas y distribuirlas a través de la página web de PC World Venezuela, al tiempo que los archivos de textos van directamente a los servidores de la imprenta, todo desde la comodidad de un café, sin mediación de cables y en alta velocidad. El resto queda a su imaginación.
Para hacer posible lo anterior, los principales fabricantes de infraestructura y dispositivos de comunicación inalámbrica han desarrollado consorcios que buscan lograr los sistemas operativos, aplicaciones de software y utilitarios que soporten las comunicaciones de 3G.
Tal es el caso de la alianza entre Nokia, Ericsson, IBM y Toshiba para el desarrollo de la tecnología de transmisión inalámbrica de datos Bluebooth (ver detalles en el suplemento especial de telecomunicaciones de esta edición). También está el consorcio Symbian, integrado por Motorola, Nokia, Ericsson y Psion, para el desarrollo de lo que serán los futuros dispositivos inalámbricos, y el sistema operativo que les dará funcionamiento como el Protocolo de Aplicaciones Inalámbricas (WAP) disponible ya en el mercado.
Por su parte, y de manera independiente, empresas como Motorola han habilitado centros de desarrollo de software de 3G. El año pasado adquirieron la empresa Starfish, dedicada al desarrollo de aplicaciones 3G, y ya cuentan con alianzas con Cisco para el desarrollo de tecnologías de red inalámbrica sobre protocolo IP.
El mercado venezolano de telefonía celular ronda dos millones de suscriptores, y los expertos consideran que puede alcanzar cinco millones en dos o tres años. Uno de los principales actores de este sector es Telcel. Para esta empresa, en Venezuela existen las condiciones para garantizar una rápida migración a la 3G.
"Para nosotros, y viendo la migración hacia un estándar de banda ancha, resultaría sencillo implementar la 3G celular sobre nuestra tecnología CDMA, que ofrece canales de transmisión por códigos diferentes. La ampliación de banda en CDMA ocurre con la incorporación de unidades portadoras (sistemas por donde viajan las comunicaciones). Actualmente, en Caracas tenemos una portadora por donde hablan todos nuestros clientes digitales, estamos por instalar una segunda, y para mediados del año próximo pondremos la tercera. En ese momento será posible montar una portadora de banda ancha sobre estos tres canales de banda estrecha, con lo que será posible soportar servicios de tercera generación", afirma Federico Herrera, gerente de ingeniería DMA de Telcel.
"En Telcel escogimos la tecnología que va a ser usada en el futuro, y comercializamos los servicios que esta tecnología permite. La 3G traerá nuevos servicios como la transferencia de archivos, acceso a intranets desde dispositivos inalámbricos, manejo en línea de órdenes de compra, aplicaciones de telemedicina, videoconferencias con intercambio de documentos. Pero el consumidor será quien determine la regla donde la ingeniería y el diseño de productos se unifiquen en un trabajo que será más rápido en función de la demanda", afirma Zaida Núñez, gerente de marca en Telcel.
Las operadoras de telefonía celular tendrán que competir en el diseño de programas de servicio para cada nicho de usuarios. Lo que va a determinar la sobrevivencia de cada compañía será su capacidad de adaptación a las exigencias de todo un mundo por venir.
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