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A pesar de la atracción que Linux tiene por enfrentarse a Goliat y a su ampliada proporción del mercado de servidores, usar el clon de Unix como un sistema operativo de escritorio hasta ahora ha sido estrictamente para expertos. Linux nunca ha podido igualar la instalación casi desatendida de Windows 98, el apoyo enciclopédico para el hardware de Conectar y Usar, y la colección de aplicaciones disponibles.
Novato con Buena Racha
Pero dos nuevas versiones de Caldera y Red Hat hacen al OS novato una alternativa razonable para el resto de nosotros. Ambas ofrecen mejores programas de instalación, mayor apoyo para el hardware, y nuevas interfaces gráficas que se parecen mucho a Windows. Y comparado con Windows, Linux no cuesta casi nada. Los paquetes de Caldera y Red Hat se venden por US$40 y US$50, pero incluyen el OS y cientos de aplicaciones; el sistema operativo base en sí está disponible como una descarga gratuita desde cientos de sitios de la Web.
El advenimiento de estas versiones más amigables es simplemente un indicio más de que el OS alternativo está cobrando impulso. Este año IBM, Compaq, y Dell han anunciado que instalarán y apoyarán el Linux de Red Hat en computadoras de escritorio. IDC, una firma de estudio del mercado, dice que los embarques comerciales de Linux crecerán a una tasa del 25% anual hasta 2003, en comparación con un 10% al año para todos los otros sistemas operativos de escritorio combinados.
No obstante, Linux tiene mucho que recorrer antes de convertirse en un OS importante. Los estimados más recientes ponen su base instalada en alrededor de 7 a 10 millones, en comparación con cientos de millones que corren alguna versión de Windows. Y Linux no tiene una campaña comercial unificada y concertada para aumentar su popularidad con las masas (por supuesto, lo mismo sucedió con esta pequeña cosa llamada la Internet). Más importante para los usuarios finales es la falta de software de aplicaciones para Linux, el problema de la compatibilidad de archivos entre los usuarios de Linux y Windows, y una falta de apoyo para el hardware particularmente para USB y DVD. Todo esto significa que Linux sigue siendo una venta difícil.
Listo para trabajar
Probé versiones beta de OpenLinux 2.2 de Caldera y Linux 6.0 de Red Hat, en un sistema PIII-500 de Micron. Aunque ya había instalado diversas versiones de Linux en el pasado, siempre me había dado por vencido antes de configurar correctamente muchos componentes clave.
Así que quedé agradablemente sorprendido por lo fácil que fue instalar la versión de Caldera. El paquete OpenLinux (www.calderasystems.com) incluye una edición especial de PowerQuest PartitionMagic, que hizo mucho más fácil la creación de las particiones necesarias de Linux. Después de terminar las particiones en Windows 98, mi sistema volvió a arrancar y se dedicó sólo al negocio de instalar archivos e identificar el hardware. Sólo encontré un obstáculo: el programa que configura la interfaz gráfica no logró configurar correctamente los valores para mi tarjeta de vídeo, evitando que la interfaz gráfica del usuario de KDE se cargara. Al experimentar con valores más conservadores pude resolverlo.
La versión beta de Linux 6.0 de Red Hat fue apreciablemente menos refinada. Cuando salimos a imprenta, todavía estaba a un par de semanas de su fecha de embarque planificada, y mi experiencia con la instalación fue más accidentada que con OpenLinux. Como OpenLinux, Linux 6.0 de Red Hat (www.redhat.com) creó particiones en mi disco e instaló los archivos con poca intervención de mi parte. Pero instalar el hardware fue más difícil. Tuve que rodar por una larga lista de cientos de tarjetas gráficas para encontrar mi Diamond Viper 550. Y el instalador de Red Hat no pudo encontrar un manejador para mi adaptador de redes, así que no pude usar una conexión de red a la Internet. Una utilidad de configuración me permitió crear una conexión conmutada de Internet, pero conseguir los detalles correctos puede ser más difícil de lo que espera el usuario promedio de Dial-Up Networking de Windows.
En ambos casos, una vez que tuve el OS instalado, estuve listo para explorar la interfaz gráfica del usuario para explorar la Web. Los veteranos de Windows deben cogerle el ritmo rápidamente al KDE de OpenLinux y al GNOME de Red Hat. Ambos le permiten almacenar archivos en el escritorio, lanzar utilidades y aplicaciones desde un menú desplegable, y seguir las aplicaciones que ejecutan con iconos en la barra de tareas. La mayoría de los menúes y de los iconos muestra ayuda de globo cuando usted mueve el cursor sobre ellos. Aunque se diferencian en los detalles, y cada una tiene sus propias idiosincrasias, las interfaces son similares a Windows y a otras, de modo que podrá cambiar entre cualquiera de ellas y Windows sin sufrir un trastorno de personalidad.
Las Aplicaciones Brillan por su Ausencia
Microsoft no va a sacar una versión de Office para Linux, y muchas aplicaciones prácticas de Windows pueden no aparecer nunca en una versión de Linux. Sin embargo, los paquetes que evalué se distribuyen con cientos de aplicaciones y utilidades.
Muchas de éstas sólo le gustarían a un experto de Unix. Pero los programas empaquetados incluyen a Communicator; una aplicación para editar imágenes tan buena como Photoshop, conocida como The Gimp; utilidades; y numerosos juegos. El paquete de Caldera también viene con copias de Corel WPerfect 8 para Linux, que lee y escribe archivos de Word, y StarOffice 5.1 de Stardivision, que incluye un procesador de palabras, base de datos, y hoja de cálculos que puede leer y escribir la mayoría de los formatos de archivo de Office.
Pero finalmente, si necesita ciento por ciento de compatibilidad con Microsoft Office, o necesita las características más avanzadas de Office, todavía necesitará a Windows.
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