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| Sexo, mentiras e internet:
¿Quién le pone un cinturón de castidad al Web?
A principios de los años 70 un empresario nada común, Larry Flynt, inauguró una serie de clubes strippers nocturnos en Ohio, Estados Unidos. Esto sería sólo el comienzo. De allí Flynt pasó a publicar una de las revistas más controversiales de la época: Hustler. Una cruda publicación pornográgrica que llevó al límite la tolerancia de los estadounidenses. Su editor, un joven que nunca terminó la primaria, era el antihéroe del gran sueño americano, y las circunstancias que se dieron a su alrededor lo convertieron en el hombre de la década. Flynt, en su época, hizo lo que nadie antes había hecho: desafiar y llevar a su máxima expresión la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que dice: "El Congreso no promulgará ninguna ley que perturbe una religión establecida o su libre práctica, o negar la libertad de expresión de los ciudadanos, la prensa; o el derecho de pedir audiencia ante el gobierno". Este osado editor fue demandado por el reverendo Jerry Falwell al publicar en su revista fotos explícitas de mujeres, y llevado a la Corte Suprema de Justicia donde Flynt ganó el caso. Hustler se convirtió en una de las primeras publicaciones pornográficas de Estados Unidos. Y en la actualidad supera a la revista People en ventas. Caso similar ocurre hoy día con Internet. La World Wide Web es un medio libre por excelencia: no hay límites en cuanto a contenido, derechos de autor y navegación. Con el impresionante crecimiento que ha tendido desde 1994 en los hogares y oficinas, que no cuenta las futuras implicaciones que traerá la WebTV, el libre circular de contenidos entre ellos la pornografía vive enfrentado a la censura.
La verdad en cifras Para muchos el objetivo primordial de una página pornográfica no es más que proporcionar una fantasía sexual. Según un estudio realizado por Survey Net, desde octubre de 1995 y hasta la fecha, una muestra de 25 mil 871 usuarios revela las prácticas sexuales preferidas por los internautas: son el beso francés (49,1 por ciento), la masturbación (38,4 por ciento) y la bisexualidad (8 por ciento). Asimismo, hay una curiosidad latente por los triángulos sexuales o threesome (24,8 por ciento), las orgías (20,7 por ciento) y la pedophilia (7,8 por ciento). No es secreto que la mayoría de los sites pornográficos exigen una especie de suscripción que en la mayoría de los casos no es gratuita. La tarifa ronda entre 9 y 20 dólares anuales. Todo depende de la página, y si cobran por cada fotografía que se "baje". Además, estos sitios demandan una verificación de mayoría de edad por parte del usuario. Esto se obtiene al suscribirse a uno de los Adult Checks que existen en línea. Con sólo ingresar el número de tarjeta de crédito, el internauta, sin costo alguno, obtiene una identificación que le da acceso gratis a fotos y videos pornográficos. Pese a todos estos "controles de seguridad", cualquiera, adulto o no, puede navegar en sitios pornográficos. Sólo tienen que aceptar la declaración que certifica que son mayores de edad. Peligrosamente sencilo... ¿No? Dentro de las páginas pornográficas existe un variado contenido sexual. La mayoría incluye imágenes, videos e historias eróticas. Sitios como http://www.hotsex.com y http://www.nifty.org se enorgullecen en mostrar, respectivamente, previews de fotografías pornográficas (si el usuario prefiere, puede suscribirse y recibir mensualmente fotos no publicadas) y recreaciones literarias de fantasías sexuales. Y como es tendencia en otros formatos, impresos y video, los sites pornográficos están diseñados en función del gran público masculino que se conecta a Internet (hetero, bi y homosexual). Un estudio de Web Census, indica que hasta el mes de mayo pasado la composición de la población en Internet incluye: 39 por ciento de mujeres en línea, contra 61 por ciento de hombres. La mayoría de los contenidos son, por lo general, pornografía femenina orientada al público masculino, y pornografía masculina orientada al público homo y bisexual masculino. Esta última es la que más abunda en Internet. No obstante, las estadísticas demuestran lo contrario. Según Survey Net, la orientación sexual de la mayoría de los internautas es heterosexual (79,3 por ciento). Le sigue la bisexual (11,1 por ciento) y, por último, la homosexual (4,7 por ciento). El objetivo principal por el cual se crean estas páginas aún no está del todo claro. Sin embargo, Survey Net encontró lo siguiente. Se hizo una encuesta para medir de qué manera las páginas pornográficas en Internet contribuyen a la actividad sexual, y estos fueron los resultados: 40,7 por ciento la califica como una mala vía para combatir la frustración sexual; 32,3 dice promover más libertad; 28,3 sostiene que brinda una comunicación más honesta entre parejas; 24,0 por ciento las considera como buena campaña para el sexo seguro; 21,8 alega haber mejorado su vida sexual; 19,2 la culpa de incitar la perversión; 15,3 no la valora, y 2,0 por ciento dice dañar la vida sexual. En cuanto al uso que los internautas le dan a estas páginas, se encontró lo siguiente: 56,7 por ciento solo baja fotos eróticas de estos sites; 49,6 lee historias; 29,3 por ciento se masturba en línea; 5,0 observa videos explícitos, y únicamente 2,2 por ciento transmite este tipo de videos.
Sin escrúpulos La cantidad de información que existe en Internet es incalculable. Con sólo entrar a uno de los tantos motores de búsqueda que existen, hasta el más experto internauta se pierde en un mar de contenidos típico de la Red de redes. En cuestión de minutos podemos ir a la página de CNN, o hasta la que muestra los cortes de cabello de Hillary Clinton. Y no sin antes pasar por esos sites que aparecen al "cliquear" en el lugar equivocado: los pornográficos. Internet ha hecho fácil que menores, jóvenes y adultos tengan acceso a información personal, pornográfica y hasta ilegal. La censura y la privacidad no existen en la WWW. El Web ha sido víctima de un gran número de contenido donde se expresan libremente las fantasías y preferencias sexuales de los usuarios alrededor del mundo. ¿Manipulación? Quizás. Cualquier tipo de preferencia sexual se consigue fácilmente en Internet: heterosexual, bisexual, sadomasoquismo, bestialidad, zoofilia, dominación y pedofilia, entro otros. Esta última es la que más polémica ha levantado al encontrarse ligada directamente con la pornografía infantil. Tema que ha dado pie a la solicitud de leyes que logren censurar a la Red de redes. En este sentido, las empresas de software decidieron lanzar al mercado una serie de productos que bloquean información. Estos programas utilizan unos filtros que trabajan del lado del servidor, y contienen una tecnología que detecta el material explícito o cualquier data que se quiera alejar del alcance de los niños. Hoy día, dentro de la gran variedad que existe en el mercado, se encuentran Surf Watch y The Net Nanny. Surf Watch (http://www.surfwatch.com) es un programa que se encarga de filtrar cualquier tipo de información referente a pornografía o contenidos sexuales explícitos. Los filtros se actualizan diariamente, y el programa es fácil de utilizar. Está diseñado para los hogares y colegios que trabajan diariamente con Internet. El sistema requerido es Netscape Proxy Server 2.5 o 3.5, o Solaris 2.5 en plataformas NT Servers 4.0. En cuanto a memoria, 64 MB de Ram, y 40 MB de espacio libre en el disco duro. Para ordenar el producto, visite la página de Surf Watch. Bajo el mismo concepto aparece The Net Nanny (http://www.netnanny.com). Este novedoso software bloquea información personal, número de teléfono, nombres y números de tarjetas de crédito. Advierte a colegios y hogares sobre los sites de contenido explícito, e indecente. Además, aleja peligros de pornografía infantil y pedofilia en línea. Su costo es de 26,95 dólares (sin licencia), y 199,95 dólares (con licencia de uso). Los requerimientos de hardware no difieren de los que exige Surf Watch. Ahora bien, ¿es esto en verdad la solución? Según una respuesta dada por el Congreso de Estados Unidos referente a la efectividad de estos programas, ellos alegan que no son ciento por ciento fiables porque los niños pueden encontrar este tipo de información desde otra computadora, los sites pornográficos pueden violar fácilmente estos filtros y la seguridad que dicen brindar no es muy confiable.
Made in Venezuela Hasta ahora hemos visto el aspecto global de lo que ocurre en Internet referente al sexo. Si bien es cierto que la mayoría de las páginas web pornográficas son realizadas por estadounidenses, también lo es el hecho de que Latinoamérica, en especial Venezuela, no escapa a este tipo de producciones. Hoy día existen dos páginas web para la comunidad gay de Venezuela, y un site porno en Caracas para mayores de 18 años. Las tres fueron diseñadas por jóvenes venezolanos. Además, existe un foro que opera en CompuServe México, manejado por un venezolano, para la comunidad gay y lesbiana de América Latina. En mayo de 1997 dos venezolanos que se hacen llamar Max y Luisex crearon el primer Site Porno de Caracas (http://www.pornocaracas.base.org). La idea surge, según cuentan sus diseñadores, una tarde cuando ambos esperaban a un amigo que nunca llegó. Max ya contaba con página personal, y Luisex estaba por realizar la suya. Sin embargo, no hallaba de qué hacerla. Es entonces cuando decidieron diseñar el primer Site Porno de Caracas. "Una página que reúne el sueño de cualquier internauta noctámbulo que navega horas por los previews de páginas porno pagas, y fotos malas de páginas gratis", comentó. Una vez en el site, los usuarios encontrarán fotos pornográficas gratis de distintas celebridades y modelos. Asimismo, un tour por Venezuela, en donde aparecen mujeres en los paisajes más hermosos del país: El Avila, la Gran Sabana, Mérida, Coro, Lara, Carabobo y Maracaibo, entre otros. Esta página está dirigida a todo público mayor de 18 años. El feedback por parte de los internautas ha sido positivo. Diariamente sus creadores reciben grandes cantidades de mails con felicitaciones, y fotos para ser publicadas en la página. Sin embargo, no todo es color de rosa para este par de venezolanos. La imagen que proyectan de Venezuela no es la más apropiada, y esto es un factor que no escapa de sus mentes. "Nosotros no queremos darle una mala imagen a Venezuela con nuestro site. Por el contrario, hemos hecho una página en la que impere sólo el nudismo sin utilizar el sexo explícito como el hard core, o en el extremo, bestialismo, pornografía infantil o sadomasoquismo, que en realidad lo vetamos por completo", confesaron. Asimismo, relatan un incidente que ocurrió cuando publicaron fotos de venezolanas famosas al desnudo. Inmediatamente recibieron quejas por parte de estas personas, y decidieron quitarlas y pedir las disculpas correspondientes.
Cybergay El 31 de diciembre de 1997 salió en línea la primera página gay de Venezuela. Su nombre: Gay Venezuela (http://www.gayvenezuela.com). De manos de un joven venezolano que se hace llamar Coolkid, este site nace de una necesidad que su creador observaba en los distintos chats de otras páginas gays. "En Venezuela hay mucho potencial. Entraba a las otras páginas gays de Estados Unidos y me preguntaba por qué no había algo así en Venezuela", explicó Coolkid. Al entrar en Gay Venezuela aparece en la pantalla un java script que advierte a los internautas sobre lo que están a punto de ver: "Hola!!! Estás a punto de entrar a una página diseñada para la juventud latinoamericana y para los gays de corazón joven. No hay material sexualmente explícito en Gay Venezuela. Por favor, disfruta tu vida y cuéntales a otros para que me visiten. Gracias a todos por su apoyo. Coolkid". Una vez aceptada la invitación, comienza la aventura. Este site está conformado por una serie de secciones: noticias sobre el ambiente gay, historias enviadas por los usuarios, galerías de fotos, videos, moda, sitios adónde ir, chat, encuestas, programas de ejercicios, movimientos actuales gays, links y clasificados. Además, cuenta con una lista de correo para recibir información actualizada de lo que acontece en el ambiente. Una de las secciones con más aceptación es el chat. "El chat nace por la necesidad que tienen los usuarios de expresarse", confesó Cool. Sobrenombres como M20, Explorer, Ergos y River, entre otros, se conectan a altas horas de la noche, para conversar sobre cualquier tema, y quizás encontrar a alguien que comparta sus ideas. ¿Sus verdaderos nombres, edades e identidades?, sólo ellos lo conocen. Entonces, ¿cómo controlar las mentiras, el vacile y las palabras fuertes en un site donde la pornografía es un tema prohibido? "Lamentablemente, no tengo control sobre eso, pero trato que vean más allá de unas fotos, y la pornografía. Es difícil", confesó. El target de la página está dirigido a hombres entre 14 y 40 años. Durante el primer mes contó con mil 200 visitas. Hasta el momento lleva 10 mil 770 hits. Bajo el mismo concepto y con un nombre similar, aparece el primero de febrero de este año Caracas Gay (http://www.angelfire.com/oh/CaracasGay/index.html). Su fundador, otro joven venezolano cuyo sobrenombre es Npaulik; tomó la idea luego de visitar la página de Coolkid. Este site incorpora un chat, galerías, historias, noticias e información referente al mundo gay. No contiene pornografía, y es un apoyo más para todos aquellos que se sienten solos y únicos. "No le coloqué pornografía a la página porque me parece que empaña la imagen de Venezuela. Ya hay bastantes páginas de este estilo en todo el ciberespacio, y no tiene sentido. La idea es tener una página orientada a la información, y la visión de que no estamos solos", comentó Npaulik. Al igual que en Gay Venezuela, el chat es el gran éxito. "La idea es que se sientan como en casa. Que consigan pareja. Una ayuda y guía para que vean que no están solos", confesó Npaulik. Hasta los momentos el feedback ha sido bueno: de 200 e-mails que ha recibido Npaulik, 197 han sido positivos. ¿Visitas? Nueve mil 100 hasta la fecha. Ambas páginas tienen un común denominador: un punto de encuentro para la comunidad gay de Venezuela. La meta de ambos es cambiar la idea que tiene la sociedad venezolana sobre los homosexuales. Su compromiso: "educar, entretener y ayudar".
Foro de fin de siglo Con 7.800 usuarios, en su mayoría venezolanos y mejicanos, el Foro Latin Gay de CompuServe creado el 27 de enero de este año para gays y lesbianas de Latinoamérica tiene sus bases en Méjico. El moderador y creador es Henry Vivas, un venezolano que fundó el Foro para Adultos de CompuServe Venezuela. Durante este tiempo Vivas observó que los usuarios del foro demandaban uno para homosexuales. De 84 mil 680 usuarios que tenía el foro, 40 por ciento eran homosexuales (hombres y mujeres). Vivas propuso la idea en CompuServe, y obtuvo un rotundo ¡No! como respuesta. Fue cuando decide irse a Méjico. "En el DF existen más de cincuenta discotecas de ambiente. El movimiento gay aquí en Méjico es muy grande", explicó Vivas. Este foro cuenta con una gran cantidad de secciones. Entre ellas destacan la biblioteca, un pizarrón para discutir sobre temas en específico, sitios nocturnos, astrología, noticias, galerías para el arte gay, información sobre el sida, espacio para lesbianas y hasta chistes. En cuanto al acceso a fotos pornográficas, éstas sólo se pueden obtener a través de una clave secreta. Los usuarios envían por fax un formulario lleno con sus datos en donde especifican que son mayores de edad. No hay costo alguno por las fotos. El único gasto viene por parte del usuario al enviar el fax a Méjico. Latin Gay goza de una excelente receptividad por parte de los usuarios de CompuServe. "Con este foro me he convertido en el amigo, consejero y hasta astrólogo virtual de muchos. Es una gran satisfacción", alegó Henry.
¿Quién elige? Según lo visto hasta ahora, todo indica que la libertad incondicional que existe en Internet ha sido factor clave para que los sites pornográficos abunden y aparezcan en pantalla con tan solo un click. Para frenar esta alarmante situación, en febrero de 1996 el Congreso de Estados Unidos y el presidente Clinton liberaron el Acta de Decencia para las Comunicaciones, o The Communications Decency Act (CDA). El Acta enjuicia a todo aquel que publique material ofensivo o indecente en Internet con el propósito de ser visto por menores. Con el objetivo de proteger la juventud estadounidense, el Acta permite que el gobierno censure toda página web, chat, acceso y grupos de discusión que contenga este tipo de material. El CDA no ha sido firmado aún. Existen argumentos en los cuales se debaten que ciertos Artículos del Acta violan la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense. En la actualidad se encuentra en revisión por parte de la Corte Suprema de Justicia. Mientras se espera una decisión, la Web, una vez más, sigue su libre curso. Gabriela Rojas |