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![]() El nuevo sistema operativo de Macintosh, el famoso OSX, por momentos parece más un producto de Microsoft que de Apple. Tres actualizaciones en pocas semanas y una larga queja de usuarios con problemas parecen sustentar esta versión. ¿Estaremos ante el fin de Apple o su verdadero momento de gloria? La acogida del nuevo sistema OSX ha sido un poco fría por parte de los usuarios tradicionales de Apple. En su mayoría han instalado el sistema, han "jugado" un rato con él y han vuelto a sus labores serias de trabajo con el OS 9.1 y en espera del tan ansiado 9.2. La causa de esta reacción no ha sido el tan temido cambio del sistema que ahora basa su funcionalidad en FreeBSD, una versión muy estable de Unix. Por el contrario, los usuarios se muestran felices al pensar que su sistema ya no se colgará tan a menudo. ¿Dónde está pues la causa de todo el rechazo? Hasta ahora la mayoría de las aplicaciones importantes no están listas para aprovechar el nuevo sistema, y las que trabajan bajo emulación del anterior es preferible correrlas directamente sobre él. A pesar de que Apple se empeña en comparar esta transición con la que exitosamente realizaron del procesador 68000 al PowerPC, las condiciones no son iguales y la comparación resulta un poco distante. Aunque nadie dudas de que existen similitudes entre ambos eventos, hay que recordar que la nueva arquitectura PowerPC de aquel entonces estaba bien entonada y casi libre de errores, mientras que el OSX salió a la calle de manera prematura, lo cual se refleja en las actualizaciones sufridas, tres en pocas semanas, y en los problemas aún persistentes al momento de instalación en algunos modelos. Ahora bien, nadie duda de que en un año serán pocas las Macintosh capaces de correr el nuevo sistema que para ese momento no lo estén haciendo. Sin embargo, muchos usuarios harán el cambio obligados y a regañadientes, algo que no era característico de Apple, sino más bien de su archienemigo y ahora compañero de cama Microsoft. Algunos fanáticos señalan que la prisa de Apple por tener listo su producto estuvo dada por la cercanía del lanzamiento del nuevo Windows XP, pero olvidan que Apple hace rato vendió su alma a Microsoft a cambio de que esta no dejara de desarrollar sus programas de oficina y navegador para la Mac. Así que a Apple no le interesa pelear con MS en el terreno de sistemas operativos, al menos no abiertamente, y cada compañía sabe cuál es su nicho del mercado y lo defiende sin atacar el del otro explicitamente. El éxito de la iMac se puede entender dentro de este esquema, ya que se dirigía principalmente hacia nuevos usuarios. Usuarios que muy probablemente emplerarán Explorer para navegar en la web, recibirán correos en un Outlook que recuerda en mucho a Claris Emailer (claro, está hecho por las mismas personas) y pueden adquirir en oferta especial la suite de Office 2001. ¿La gran pregunta es si los usuarios Mac tendremos que acostumbrarnos a recibir parches del sistema al mejor estilo de Windows, y estar obligados amigrar de sistema operativo cada vez que Apple quiera? Al ser FreeBSD una plataforma de software libre, uno esperaría todo lo contrario. La comunidad que desarrolla software libre cree firmemente en la premisa de que el software es un bien público que debemos compartir y mejorar. Pero Apple adopta una licencia que le permite adaptar y "cerrar" su código. La licencia de FreeBSD, a diferencia de la de Linux que se mantiene abierta, permite a una compañía modificar el código fuente y conservar los derechos intelectuales sobre esta modificación, poniendo fin al carácter libre del mismo. Esta fue una de las razones que más peso tuvo al momento de decidir cuál versión de sistema operativo sería la base del OSX. Y aunque a primera vista esto pudiera parecer contraproducente, no lo es necesariamente ya que permite a la casa de la manzanita garantizar la calidad del software sin arriesgarse a que existan por allí miles de versiones distintas y ligeramente incompatibles, pero también es allí donde radicará la desventaja del mismo, ya que serán pocas las mejoras que la comunidad del software libre pueda hacerle al sistema. Hoy más que nunca la situación de Apple está comprometida. A pesar de los números en negro durante varios trimestres y las buenas ventas de equipos, en especial de iBooks e iMacs, la compañía se está exponiendo a un gran riesgo al intentar montarse en un carro que ya Microsoft ocupa desde hace rato: ofrecer un sistema incompleto bajo el disfraz de ser una maravilla tecnológica. ¿Estaremos frente a la muerte de Apple o su verdadero despegue? No lo sé, pero últimamente las presentaciones de Jobs y las de Gates se parecen mucho... con la excepción de que las Macs aún no se "guindan" en las demostraciones. -Alcides León |