Alfa Centauri: civilización en el espacio

 

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Para los oídos de los amantes de los juegos de estrategia pocos nombres resuenan tanto como el de Sid Meier, creador de los renombrados clásicos Pirates!, Sim Earth y Civilization, entre otros. Pero este último, Civilization, es quizás el que cuenta con la mayor legión de admiradores a lo largo de la internet. Docenas de sitios web dedicados a divulgar escenarios y comentarios, decenas de utilitarios para modificar características del juego y gran cantidad de sitios donde un usuario puede "engancharse" a un juego en línea, son solo una muestra de la profunda impresión que este juego ha marcado en el mundo real.

Civilization ha sido considerado como un juego "isla" o capaz de ser jugado una y otra vez desde el principio, ya que el azar inicial, unido a las decisiones del usuario, garantizan un desarrollo distinto cada vez. El propósito del juego es construir una civilización lo suficientemente avanzada como para resistir los embates de las otras civilizaciones en el planeta, hasta llegar a descubrir los avances del vuelo espacial interplanetario y poder abandonar el planeta rumbo al sistema estelar Alfa Centauri para establecer una colonia pionera.

Y allí donde Civilization termina empieza Alpha Centauri. La trama del juego está muy bien desarrollada, como en todos los juegos de Meier. Una nave colonizadora enviada por las Naciones Unidas sufre ciertos desperfectos antes de llegar al sistema estelar de Alfa Centauri y sus ocupantes son despertados del estado de hibernación en que se encuentran para darse cuenta de que la comunicación con la Tierra se ha interrumpido y están solos en la aventura de colonizar un planeta extraño. Siete facciones surgen, cada una con un líder y filosofía particular que refleja modelos de pensamiento que existen actualmente en la Tierra: ecologistas, académicos, practicantes del libre mercado, militares y fundamentalistas, entre otros.

La nave colapsa y cada uno de estos líderes se apodera de parte de los recursos y abandona la nave madre para comenzar a desarrollar su propia red de ciudades en un planeta desconocido, dando comienzo al juego.

Los paradigmas comunes de la mayoría de los juegos de ciencia ficción donde un imperio malo se enfrenta con rebeldes que defienden causas nobles no tienen lugar en el diseño realizado por Meier, e impecablemente desarrollado por Brian Reynolds, otro de los grandes maestros del mundo del juego. La interacción entre las siete facciones y el planeta añaden una complejidad y realismo que no tienen paralelos. Cada una de las facciones establece sus bases y ciudades y comienza a hilarse una complicada historia de acuerdos diplomáticos, ataques alienígenas, desarrollo de tecnologías y diseño de unidades militares y civiles.

La administración de los recursos es la base central de cualquier desarrollo, y los restos de la nave colonizadora original son una buena fuente en un principio, pero pronto los jugadores son obligados a interactuar con el planeta, viéndose obligados a terraformarlos (una expresión muy común de la ciencia ficción que implica convertir un planeta extraño en algo parecido a la Tierra), para así poder aprovechar mejor los recursos naturales. Sin embargo, el plantea no es ajeno a estas influencias y los ciclos de precipitaciones, fundamentales para la vida, se ven afectados por estas acciones modificadoras. La complejidad del juego, que podría asustar al jugador ocasional, puede ser controlada a distintos niveles, mediante la simplificación de reglas al comienzo del juego o la automatización de tareas a lo largo del desarrollo de la historia.

Unidades como los terraformadores (los transformadores del planeta por excelencia) pueden automatizarse para que realicen mejoras "inteligentes" alrededor de las ciudades o para trabajos específicos como realizar un camino entre dos puntos. También las unidades militares pueden automatizar sus recorridos ¡e inclusive las ciudades se pueden dejar en manos de gobernadores virtuales! Estos gobernadores deciden los desarrollos a implementar basándose en lineamientos iniciales asignados por el jugador y que pueden ser modificados en cualquier momento. Las unidades militares y civiles son diseñadas por el jugador a medida que realiza diferentes descubrimientos científicos que permiten modificar las bases, escudos y armas de las mismas. Al cabo de varios turnos de juego es posible que dos facciones distintas tengan ejércitos completamente diferentes, añadiéndole mayor interés al juego. Pocas desventajas.

Realmente, es difícil encontrar algo que no funcione bien en un juego como Alpha Centauri. Es un producto cuidadosamente pensado y desarrollado. En la versión Macintosh los únicos inconvenientes surgen con algunas animaciones usadas durante la presentación, y eso dependiendo del monitor que se tenga disponible. La complejidad general es tal que al principio el nuevo jugador se ve obligado a realizar un tutorial para poder comenzar a jugar, pero si supera este punto sin problemas, lo más probable es que dedique mucho tiempo de los próximos meses a desarrollar sus propias historias de ciencia ficción en este mundo. Más información en http://www.firaxis.com http://www.alphacentauri.com.

Alcides León
aleon@pcworld.com.ve

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